Con música y fuerte compromiso inicia la Escuela de gestión cultural comunitaria de la Región Metropolitana

Con música, alegría y un fuerte sentido de comunidad, el pasado sábado 11 de abril se dio inicio a la Escuela de gestión cultural comunitaria de la Región Metropolitana, iniciativa financiada por el programa Puntos de Cultura Comunitaria, que busca fortalecer el trabajo de las organizaciones culturales de base.

Desde temprano, más de un centenar de personas entre participantes, docentes y organizaciones se reunieron en la Escuela Escritor Pablo Neruda de Quilicura, que abrió sus puertas para albergar esta significativa jornada inaugural. El encuentro estuvo marcado por un ambiente de celebración colectiva y emoción, donde la música, interpretada por la Gran Orquesta de Quilicura, y el intercambio de experiencias dieron el puntapié inicial a un proceso formativo que se proyecta dure hasta el mes de junio.

Una oportunidad para fortalecer el trabajo cultural

Dando la bienvenida, Franco Toro director de la Gran Orquesta de Quilicura señaló que ser parte de la Escuela es “especialmente significativo, no solo por su rol en la organización, sino también por la oportunidad de fortalecer redes entre los distintos actores”. Destacó que este espacio “permitirá afianzar vínculos a través de los conocimientos adquiridos y el intercambio de experiencias, contribuyendo a seguir construyendo una comunidad cultural más articulada y colaborativa”.

Por su parte, Jorge Molina, presidente de la Corporación Cultural Teatro Bus destacó la relevancia de este tipo de iniciativas, señalando que “espacios como la Escuela de Gestión Cultural Comunitaria son fundamentales para el crecimiento y fortalecimiento del trabajo comunitario”. Subrayó que “muchas organizaciones desarrollan una labor sostenida desde la práctica, sin siempre detenerse a reflexionar sobre sus propios procesos”, concluyendo que “existe una profunda alegría y compromiso por ser parte de este proceso formativo colectivo”.

Uno de los momentos más significativos de la jornada fue la participación de la embajadora del Estado de Palestina en Chile, Vera Baboun, quien asistió como invitada especial. Su presencia estuvo acompañada de una manifestación colectiva de solidaridad con el pueblo palestino, integrando una dimensión ética y política al inicio de la Escuela. En la ocasión, compartió un mensaje profundamente conmovedor, situando la urgencia de la solidaridad hacia el pueblo palestino en un contexto de ocupación y violencia que se extiende por décadas, y poniendo en valor el papel de la cultura “muy importante para nuestra vida, como espacio de resiliencia, memoria y dignidad”.

Acto seguido, Roberto Guerra, fundador de Egac y coordinador del proyecto, destacó la alegría de iniciar la Escuela destacando su carácter como “un espacio de aprendizaje colectivo y participativo que se nutre de las experiencias de los participantes, para el mejoramiento de nuestros procesos con las comunidades”, concluyendo con destacar la dimensión ético-política de la gestión cultural que no debe ser neutral ante nada que afecte la dignidad de las personas.

Finalmente, Francisco Bisañez, coordinador del programa Puntos de Cultura Comunitaria de la Seremi de Culturas Región Metropolitana, manifestó que la iniciativa “permite ver los frutos de lo que se está haciendo, y la importancia que las iniciativas salgan adelante y se hagan realidad, materializando todo el trabajo y articulación que hay detrás”.

Formación con enfoque territorial y colaborativo

Con el lema “Fortaleciendo capacidades y creando en comunidad”, la Escuela se posiciona como un espacio de reflexión crítica en torno al quehacer cultural comunitario, que busca no solo entregar herramientas teóricas y metodológicas, sino también abrir preguntas sobre las dimensiones éticas, políticas y territoriales del trabajo cultural. En ese sentido, Joliette Otárola, coordinadora del proceso formativo, destacó su posicionamiento, señalado que “este desafío está más vigente que nunca y se funda en nuestra profunda inspiración humanista, en los principios de la Educación Popular, en la valoración de las diversidades y la certeza que la cultura es un derecho que se ejerce en comunidad”.

La Escuela está dirigida a 50 representantes de organizaciones culturales comunitarias, incluyendo artistas, gestores culturales, cultores y trabajadores de la cultura, de organizaciones reconocidas como Puntos de Cultura Comunitaria, así como otras que desarrollan su labor en temáticas como el trabajo con jóvenes, el medioambiente, la promoción artística, el circo, la organización vecinal, entre otras, quienes fueron seleccionados a través de una convocatoria pública que recibió 150 postulaciones.

El proceso formativo se desarrollará en modalidad híbrida, combinando clases virtuales a través de Zoom con encuentros presenciales enfocados en el trabajo colectivo. Además, contempla visitas en terreno a experiencias destacadas de cultura comunitaria en la región, permitiendo a los participantes conocer prácticas reales y metodologías situadas.

Un equipo docente con experiencia en cultura y comunidad

El cuerpo docente está compuesto por profesionales del ámbito cultural, académico y comunitario, entre quienes destacan José Luis Mariscal Orozco, Daniel Fauré Poloni, Roberto Guerra Veas, Joliette Otárola Martínez, Karem Morales Zúñiga, Karina Sánchez Escobar, Tomás Peters Núñez y Jorge Molina Bahamonde.

Al finalizar el proceso formativo, los participantes que cumplan con los requisitos de aprobación se certificarán en una ceremonia a realizarse en el céntrico Museo de Santiago Casa Colorada.

Con este inicio, la Escuela de gestión cultural comunitaria se instala como un espacio de encuentro, aprendizaje y articulación, donde la cultura no solo se gestiona, sino que se construye colectivamente.

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